El abismo como destino de una civilización sin límites

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Large explosion creating a massive crater in the center of a sprawling futuristic city with collapsing skyscrapers and rising smoke

A diferencia de lo que muchos sostienen sobre un supuesto fin de la guerra en Oriente Medio, estoy convencido de que la realidad apunta en otra dirección. El mayor peligro para la humanidad vuelve a situarse, una vez más, en la amenaza nuclear.

Nos encontramos ante el agotamiento de un orden internacional y en medio de una transición profunda, donde la reconfiguración del poder global ya no favorece claramente a quienes lo dominaron históricamente. Y es precisamente ahí donde surge el mayor riesgo: la desesperación de ciertos actores ante la pérdida relativa de poder, así como las intenciones, a veces solapadas, otras muy evidentes, de escalar las tensiones hacia escenarios cada vez más peligrosos, por no decir suicidas. Es lo que yo llamo la estrategia del Joker: repartir caos, incendiar el mundo y estar dispuesto a inmolarse para redimirse.

En un escenario así, me atrevo a plantear una hipótesis quizá incómoda: las alianzas entre quienes resisten ese proceso de caos y descomposición no son necesariamente ideológicas ni nacen de afinidades profundas, sino de circunstancias históricas concretas. Paradójicamente, cualquier actor que decida seguir un camino soberano, arraigado en su propia historia, intereses y raíces culturales, termina siendo colocado del lado de los “indisciplinados” y “problemáticos”  dentro del relato dominante del orden internacional.

Lo verdaderamente novedoso y trágico para la humanidad, es que las guerras actuales han adquirido un carácter existencial, no solo para quienes las libran directamente, sino para la civilización en su conjunto. El riesgo de una destrucción total, absoluta y fuera de toda escala imaginable para la experiencia humana común, hoy es más real que en cualquier otro momento de las últimas décadas.

El problema es que, en un contexto así, el umbral de lo impensable comienza a reducirse. Y si la lógica de la confrontación termina imponiéndose sobre la racionalidad, el riesgo ya no sería solo una crisis internacional, sino la posibilidad real de una catástrofe de dimensiones irreversibles, donde quizá no quede ni memoria de la propia historia.

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Ama Ndlovu explores the connections of culture, ecology, and imagination.

Her work combines ancestral knowledge with visions of the planetary future, examining how Black perspectives can transform how we see our world and what lies ahead.